El desastre de Fukushima, 365 días después

Durante los próximos posts me dedicaré en exclusiva a analizar diferentes aspectos que considero relevantes en el desastre de Fukushima. El 11 de marzo se cumple un año del terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter que sacudió la zona noreste de Japón y provocó una de las mayores catástrofes nucleares de la historia. Ese 11 de marzo, hace ya prácticamente 365 días, el mundo se paralizó por la alerta nuclear en la central de Fukushima Daiichi. A las pocas horas de producirse el seísmo, los expertos detectaron una radioactividad mil veces superior a la normal… La tragedia por la muerte y desaparición de miles de personas siguió con la alarma de un peligroso accidente nuclear. Ese fue el inicio del desastre de Fukushima.
La mala gestión de la crisis por parte de las herméticas y poco transparentes autoridades y organismos nipones (al contrario de la actitud valiente de los habitantes del país); el continuo vaivén de datos contradictorios e informaciones negativas en los principales medios de comunicación del mundo; el acoso de los movimientos antinucleares; la reacción de las administraciones públicas de medio mundo para asegurar la seguridad de sus instalaciones nucleares… todos estos hechos son parte de esta tragedia con epicentro en Japón pero con una evidente repercusión mundial.
Sin embargo, me quedo con el poder de los Social Media en el desastre de Fukushima. Cómo las redes sociales captaron la atención de la humanidad y difundió el terror vivido en aquella zona. Cómo ayudaron a cundir el pánico, la inseguridad, el miedo. Millones de personas de todo el mundo pudieron seguir en directo cualquier novedad sobre las afectaciones en la central nuclear, el estado de la zona y la evolución de la nube tóxica a su paso por decenas de países. Twitter, Facebook, Youtube y otras redes sociales unieron a Japón con el resto del planeta. Incluso permitieron que muchos japoneses pudieran conocer realmente qué estaba sucediendo a pocos kilómetros de su hogar.
Muchos organismos fueron a remolque de los internautas, pero una amplia mayoría se dio cuenta del enorme seguimiento del suceso y comenzaron a reforzar sus perfiles en las redes sociales para informar con mayor frecuencia de todas las novedades. Algunos de ellos, como la ASN (Autorité de Sûreté Nucléaire du France), trabajaron con coherencia para informar con detalle sobre todo lo que acontecía en Japón y la posible repercusión en los correspondientes países. Es uno de los casos de efectiva gestión de la comunicación en esta situación de crisis.
La importancia de los Social Media en el desastre de Fukushima será uno de los temas que trataré en los siguientes posts. También analizaré la irresponsable actuación de las autoridades niponas pese a la gravedad de la situación (falta de transparencia, ausencia de la verdad,…) y el papel de los principales organismos españoles involucrados en la materia (administración pública, CSN, Enresa).
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