El Consejo de Seguridad Nuclear durante la crisis de Fukushima

El papel de las organizaciones y las administraciones españolas implicadas en la catástrofe de Fukushima fue correcto. En nuestro país hay una mayor cultura de la crisis (en cuanto a su gestión), por lo que los protocolos de actuación y las acciones a desarrollar durante una situación de emergencia están mejor tipificados que en Japón. Cierto es que ha habido casos (y los habrá) en los que la gestión deja mucho que desear, pero en lo relativo a lo que ocurrió en Japón, se actuó cuanto menos con diligencia y responsabilidad.
Tal es así que diferentes entes nucleares de carácter nacional e internacional, y gobiernos de muchos estados, tuvieron que entrar en acción ante la ineficacia de las autoridades niponas.  Si no llega a ser por múltiples comunicados informativos, de un lado, y los mensajes tranquilizadores, por el otro, la percepción de gravedad hubiera sido aún más significativa.
En España, el Consejo de Seguridad Nacional tomó las riendas del caso en paralelo al Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), quien centralizó el seguimiento y la evaluación de la situación a nivel internacional. Desde que estalló el accidente en la central nuclear, el CSN centró parte de sus esfuerzos por mantener a la población informada, fundamentalmente a través de los medios de comunicación. Activó los canales de comunicación con otros organismos nucleares y fue informando puntualmente de lo que iba aconteciendo tanto en el país nipón como de la situación en nuestro país.
Se trabajó bien en la activación de acciones de comunicación mediante las cuales se informaba a los múltiples stakeholders. Quizá faltó una relación más directa entre el organismo y la sociedad, pues muchas personas no buscan la información sino que la esperan; y en esta tesitura, se produce una clara desinformación. Del mismo modo, mucha de la información disponible públicamente fue de carácter técnica, cuando hubiera sido más efectivo citar esta información técnica pero con conclusiones comprensibles para cualquier persona. Siempre es importante adaptar bien los mensajes a los públicos.

  • Disposición de una sección especial en la web corporativa: ‘Especial seguimiento Japón’
  • Actualización de las últimas novedades llegadas desde Japón (sucesos, niveles de radioactividad, afectación, medidas de seguridad adoptadas,…)
  • Envío de 33 comunicados desde el día 12 de marzo hasta el día 04 de mayo.
  • Alerta sobre la posible llegada de una nube radioactiva a nuestro país.
  • Información de interés para la población.
    También destacar la transparencia de los portavoces del CSN durante sus apariciones en los medios de comunicación.
  • Comunicados muy ‘rígidos’, impropios para los medios de comunicación y el público general puesto que no descodifican la información. Un comunicado dirigido a organismos implicados, administración pública u asociaciones ecologistas no debería ser igual que el que se emita para los medios de comunicación.
  • También es discutible la estructura de las notas. Bajo mi punto de vista, si el comunicado lo emite el CSN, es prioritario el estado de la situación en nuestro país (si es destacable) por encima que lo que ocurra en Japón. No creo que sea lo más adecuado redactar una nota de cinco páginas, cuatro de ellas llenas de cifras inteligibles sobre la situación en Japón, y una quinta con “Todos los valores registrados en las estaciones de nuestro país se mantienen dentro de la normalidad”. Esto es más importante para el público al cual se dirige el comunicado.
  • Uso de datos y nomenclaturas técnicas cuando el público no es entendido en la materia (extensible también para medios de comunicación). Los protocolos de actuación en industrias como la nuclear o la química exigen su uso para facilitar la información más extensa y precisa posible. Sin embargo, considero necesario que esta información vaya acompañada de una reflexión o conclusiones que la haga entendible. ¿De qué nos sirve leer un comunicado en plena emergencia si no lo entendemos?
  • Uso limitado de las redes sociales. Únicamente se aprovechó Twitter para comunicarse con sus seguidores y la sindicación de noticia por RSS. Otros canales como Youtube o Facebook no tuvieron cabida. El CSN debería haber aprovechado los Social Media para ser más cercano con la sociedad española.
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Comunicación de crisis. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s